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cuales se presuponen a los sumisos o sumisas. |
| Bien
es cierto que en el terreno sadomasoquista se usa el bondage
como inmovilización del esclavo, pero también
es cierto que hay personas quienes disfrutan con el castigo
y el dolor, y en ninguno momento quieren ser sometidos a ningún
tipo de ataduras. |
| Por
lo tanto, tener bien claro que a una persona que le guste ser
atado o atado no es en ningún momento sumiso o sumisa,
así como personas que les excite la acción de
atar pueden ser considerados amos o amas. La indefensión
es la palabra clave como fuente de placer. Dominación
y sumisión no les supone ningún deseo sexual. |
| La
acción de atar. |
| Atar
no significa liar las cuerdas en torno a las muñecas
de la persona, apretar y ya está. No se debe de apretar jamás.
No es necesario apretar para realizar unas ataduras firmes,
efectivas y perfectas. |
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Las ataduras no pueden en ningún momento molestar el
riego sanguíneo a cualquier parte del cuerpo. Siempre
debe de garantizarse el riego sanguíneo. En caso de apretarse
y cortarse el riego sanguíneo, la persona atada percibirá
dos sensaciones que, usando como ejemplo las manos, serán
un hormigueo en los dedos y la palma y una sensación
de hinchazón y dolor. La persona que está procediendo
la acción de atar se percatará de este hecho en
dos gestos básicamente: los dedos de las manos, los cuales
instintivamente la persona atada moverá como quien toca
las teclas de un piano, al notar las primeras sensaciones. Y
al cabo de poco tiempo la carne tomará un color de violeta
oscura, de mayor violencia dependiendo de la opresión
de las ataduras. En casos severos, puede incluso apreciarse
puntos rojos como manchas de sangre. |
| Si
ocurriera esto, es obligatorio proceder a desatar a la persona
inmediatamente. Tal vez no os guste, si sois la persona que
estáis procediendo a la acción de atar, pero no
es culpa de la fantasía ni de la persona que, depositando
su confianza en la pareja de juego, está permtiendo ser
atada. Es culpa, única y exclusivamente, de que la persona
que está atando no está atenta a las ataduras,
ni es cuidadosa ni minuciosa. En caso de no lograr unas ataduras
cómodas, sin el objetivo de no poder desatarse la pareja
participante de la fantasía, es también culpa
de quien ata, por su falta de experiencia y conocimiento. |
| La
paciencia, el gesto de preguntar a la persona atada en todo
momento cómo se siente, si le aprieta, si le duele, y
la práctica de repetir la fantasía, ayudarán
a conseguir esta norma esencial. |
| Otro
aspecto a valorar es el sistema nervioso. Dependiendo de la
zona del cuerpo que se vaya a proceder a atar, y esté
conforme la persona que vaya a ser atada, se debe de ser consciente
de los calambres nerviosos que puedan producirse. Dos zonas
a tener mucho cuidado es el femoral y los codos. |
| Principalmente,
de estas dos zonas, los codos es cual nos requerirá mayor
atención. Una opresión excesiva en los codos,
o aplicar las ataduras sobre una zona sensible, puede cortar
el riego sanguíneo, calambres, dolores musculares y nerviosos,
así como después, en el momento de desatarse,
puede haber dificultades para recobrar el movimiento normal
del brazo. Estas razones son suficientes para entender jamás
se debe de aplicar las ataduras sobre el mismo codo. Las cuerdas
deben de estar un mínimo de tres centímetros (podéis
también calcularlo con dedos) por encima del codo. No
deben de apretarse de manera excesiva, y para evitar que resbalen
podéis asegurarle mediante un trenzado envolvente o mediante
cierres de nudos. |
| Habéis
de ser conscientes de que, para atar bien a una persona, no
se debe de apretar con fuerza las cuerdas. Lo importante son
los cierres, es decir, los nudos de cual forma sean que mantendrán
firme la cuerda. |
| Igualmente,
hay posiciones de mayor o menor comodidad. Hay posiciones que
pueden soportarse mayor tiempo, y otras posiciones cuyo sometimiento
no puede superar un periodo prudencial. El hogtied, por ejemplo,
posición habitual y clásica, requiere de su uso
cortos periodos de tiempo. La presión de las piernas
dobladas, y el impedimento mediante una cuerda a recobrar su
posición habitual, y cuya intención el cuerpo
por naturaleza establece una lucha diaria, crean una fuerza
sobre las muñecas que en poco tiempo acaban limitando
la circulación sanguínea. Asimismo, también
genera un desgaste muscular en la zona pectoral, dorsal y hombros,
cuyo resultado es un cansancio mayor a otras posiciones en menor
periodo de tiempo. |
| Posiciones
hay tantas como se os antoje en vuestras fantasías. Algunas
serán preferidas por un sector, mientras que otro grupo
de personas puede resultar que esa posición no sea en
absoluto de su gusto. Todas las personas tenemos preferencias
distintas. Por ello debéis de ser conscientes siempre
en vuestros juegos tanto de vuestras limitaciones como del resto
de las personas. La conversación entre todas las partes
participantes es fundamental, así como el respeto y la
confianza mutua. |
| CONSEJOS
A SEGUIR |
| Recordar
muy importante: |
| -
Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente
ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada,
cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está
cómoda, etc. Ante cualquier hecho que le incomode, desatar
inmediatamente y volver a repetir el proceso de atar, si lo
desease, con mayor cuidado y teniendo en cuenta no ocurrir en
las mismas molestias. Las preguntas deben de ser siempre más
continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones
cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en
sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento
suficiente de las preferencias sexuales de los participantes; |
| -
la firmeza de las ataduras, así como el impedimento a
resbalar las cuerdas o perder su posición fijada, lo
establece los cierres mediante nudos o trenzas. No se debe jamás
apretar; |
| -
Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier
anomalía, como puede ser desde una indisposición
física hasta un estado de pánico o incomodidad,
proceder a desatar inmediatamente. Si fuera el caso de requerir
liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del momento,
cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al respecto; |
| - Recodar que
siempre ¡siempre! las fantasías deben de ser aceptadas,
libre y voluntariamente, por todas las personas participantes.
Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar
o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía
sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La
conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar
otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar
siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por
parte de las personas que participen en la fantasía. |
| -
Ante cualquier duda, en cuanto atañe a la seguridad, respeto
o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y
sin negociación posible. |
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