Soy un
mutante coleóptero,
sacudo mis alas
impregnadas de vacuno
sobre tus
sábanas blancas,
tu madre empieza
a dudar
de que realmente
seas lesbiana,
ahora piensa que
eres una degenerada,
coprófaga,
o simplemente
una enferma.
Soy un mutante,
a secas,
muté con
el primer telediario,
con el primer
polvo bien echado,
con el primer
polvo bien distribuido
y poco cortado,
y me hice adulta
adulterando la esencia de lo bello,
cometiendo un
terrible adulterio hacia mí misma.
Recomendación al efecto secundario
Ve
más allá,
trasciende
la piel,
evapórate y entra en un pulmón ajeno,
sé el
estornudo de una ballena
o el ojo del
culo de un huracán.
Volatilízate
como un
poco de absenta
sobre un
ombligo,
poco a
poco elévate
y
sé el eructo de un viejo borracho,
baja a lo
vulgar, rehuye de lo sano,
entrégate a una virgen de vidrio con hielo,
sé
la gasolina super sin plomo
de una
motosierra
en una
snuff movie.
Ve
más allá,
transgrede la piel,
disuélvete y sé líquida
y riega
con lluvia dorada
los
nardos de la vecina,
sé chorro caliente
y
moja las camisetas
en una
fiesta del club
de
lesbianas madridistas,
y
sé selectiva:
sólo las que no lleven sujetador.
Gasifícate y acércate al fuego
de una
geisha vestida a lo bonzo,
sé el pedo acuoso de una top model
cocainómana y carnívora.
Ve
más allá,
transexualízate la piel
y
no te quedes ahí parada
tan de carne y sangre,
tan de piedra y andamio,
tan muerta y estática,
que sólo ha sido
un
orgasmo.
No soy
Soy la degenerada de la noche
sin generación ni fecha de nacimiento.
La vergüenza de masturbarme en público
desapareció en el momento exacto
en que vi tus labios.
Ya
no quedan hembras en celo
sobre la alfombra de lana,
emigraron a los atardeceres rojos
a
los que no se acostumbran mis ojos
como el recodo al camino.
Soy de
carne y tengo hígado,
aunque esta piel blanca
que me recubre
os haga pensar que estoy compuesta.
Soy la pervertida de la sangre
que no tiene células vírgenes,
soy la vertebrada del sumidero,
que tiene por madre a la niebla
y por padre al libertinaje.
Pero no soy madre
por miedo a la pedofilia,
no soy prostituta
por miedo al altruismo,
y no soy poeta
por el jodido miedo al vacío.